El tiempo que se tiene a lo largo de cada día es el mismo para todas las personas, aunque nuestra percepción del mismo nos lleva a sentir que algunos disponen de más tiempo que otros. Cada día tiene veinticuatro horas pero depende de cada uno hacer que parezcan treinta o que solo sean quince.

Todos tenemos el mismo tiempo, ¿a qué dedicas el tuyo?

© HaywireMedia – Fotolia

En lo personal suelo tener días muy productivos en los cuales al hacer una breve retrospectiva me sorprende la cantidad de tareas que pude terminar; pero por el contrario, también tengo días en los que no me puedo explicar cómo es que no hice gran cosa en todo el día.

El tiempo es un recurso que debe interpretarse con mucha cautela, la razón es que es un recurso que se utiliza, se aproveche o no se aproveche. Nunca me ha gustado hablar de gestionar el tiempo porque es un recurso que no está bajo nuestro completo control… No puedes decir: “guardaré esta hora para trabajar más tarde” o “estos minutos que me sobraron los pasaré para mañana”.

En lugar de visualizar el tiempo del que dispongo para hacer tareas, para lo cual hay que restar el tiempo de sueño, comida, ocio, etc., prefiero visualizar primero las tareas que tengo pendientes y en base a la cantidad y dificultad determino mi programación del día. Es decir, mis tiempos están determinados por mis tareas y no mis tareas por mis tiempos; podría parecer algo poco lógico pero hasta ahora me siento cómodo trabajando así, aunque claro que tú podrías elegir la segunda opción, lo que no tiene nada de malo.

La pregunta es: ¿a qué dedicas tu tiempo? Antes de continuar debo decirte que procrastinar es algo saludable, dentro de cierto límite por supuesto; el tiempo de ocio bien invertido es igual de redituable que el tiempo de trabajo también bien invertido. Ahora sí, piensa un par de minutos cuánto tiempo dedicas a dormir, actividad que tomará entre tres o cuatro partes de tu día; cuánto tiempo dedicas a comer y actividades de aseo personal. Al momento ya tendrás una ligera idea del tiempo que te queda para trabajo y ocio, y si quitas este último tendrás las horas útiles de tu día.

¿Revisas tu correo electrónico o tus perfiles sociales a cada cinco minutos? Supongamos que por muy rápido que lo hagas tardes un minuto, si lo haces al menos unas veinte veces al día has perdido más que solo veinte minutos, pues habría que contabilizar el tiempo que tardas en recobrar un nivel de concentración óptimo para continuar con tus tareas.

Si eres de los que al parecer hacen mucho pero que al final del día terminan por no hacer nada entonces tu problema es que has adoptado la multitarea como un estilo de vida, y créeme, no te está redituando nada. Lo que necesitas es ser “full mind”, es decir, poner atención a una sola cosa a la vez, concentrarte en una sola actividad; verás que es más sencillo terminarla, pero sobre todo, le invertirás menos tiempo que cuando estás brincando de una actividad a otra y a otra.

Olmo Axayacatl (147 Posts)

Ingeniero y horticultor de profesión. Forecaster de zarzamora. Tiene en las matemáticas, física y química sus materias favoritas. Viajar es su anhelo, escribir uno de sus pasatiempos. Gusta de aprender y enseñar. Puedes seguirlo en twitter en @olaxpiston


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Por qué es tan importante la escalabilidad en las startup

¡Únete a nuestra comunidad!

¡Gratis!

 

Por unirte a nanoproyectos recibirás nuestros contenidos para emprendedores y descuentos en nuestros servicios.

 

La subscripción a esta lista implica la aceptación de los  términos de uso.

Para completar el proceso de registro, haga clic en el vínculo del mensaje que acabamos de enviarle.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This